La
Catequesis de Adultos, viene siendo desde
hace años una prioridad pastoral en el país.
Medellín
con su envión inicial en América Latina, y los Documentos de nuestro
Episcopado dan cuenta de ésta preocupación fundamental.
La
Catequesis de Niños
nos viene alertando con la falta de perseverancia que se asegura sólo en la
familia evangelizada que se preocupa de la cristiana iniciación y perseverancia
de los hijos.
¿Cómo
hacerla? No deja de ser un verdadero desafío que compromete a toda la Iglesia.
Hemos
venido reflexionando y ensayando estas catequesis que, en algunas ocasiones, nos
gratificaron lo suficiente para escribirlas y proponerlas.
Lo
primero que nos hemos preguntado es... ¿cómo hacer para que los adultos
vengan, estén...?
La
propuesta catequística
no es ciertamente lo primero, de no ser que
haya sido requerida por los mismos adultos.
Lograr
antes un acercamiento ha implicado un trabajo de visitas a los hogares, charlas,
encuentros, propuestas...
La
invitación fue antes a compartir... un
asado, un partido de truco, una fiesta patronal... Adultos líderes fueron
insinuando la propuesta de por qué no reunirnos para aprender más, para
escucharnos, para compartir los problemas. El tema religioso salía, pero no
siempre con fuerza, salvo algún interrogante circunstancial, motivado por los
medio de comunicación o la realidad misma.
Pronto
pudimos decirles que estábamos dispuestos a una charla y, si lo deseaban,
periódicas. Así se fueron configurando grupos, pequeños a veces. No importa
el número, al contrario!!... El que fueran pocos permitió la personalización
de la tarea, el llegar más pronto a su problemática.
En
estos encuentros hemos preferido remitirnos a un esquema clásico de contenidos
evangelizadores, porque hemos pensado en los padres catequistas, que con
insistencia piden poder explicitar su fe adulta y profundizarla para capacitarse
en la tarea que hoy les pide la Iglesia.
Entendemos
que una "buena columna
vertebral" de contenidos,
asegura la posterior reflexión de la fe que cada día las circunstancias nos
requieren.
También
pensamos en los movimientos que exigen una escuela de formación a veces muy
centrada en la "espiritualidad", pero no fundamentada en los
indicativos primeros que pueden llevar a vivirla en los grupos catecumenales de
adultos, en la necesaria revitalización de las opciones bautismales...
En
fin: pensamos en contenidos para una iniciación y
reevangelización de adultos... Un servicio que ofrecemos con
ilusión y alegría.

catazzioli@concordia.com.ar